Un sitio templario es un enclave que tiene un significado especial para una Orden Templaria. Es el lugar donde se llevan a cabo actividades, ceremonias y las reuniones de sus miembros. Estos espacios son considerados sagrados y representan la historia, los valores y la misión de nuestra Orden. En este contexto, el Club Británico de Las Palmas de Gran Canaria es reconocido por la Orden Templaria de Damas y Caballeros como un sitio templario.

Club Británico de Las Palmas de Gran Canaria

Fue en 1883 cuando el contrato para la construcción del primer puerto protegido en Las Palmas fue adjudicado a la empresa británica Swanston. Esto no solo provocó un aumento en el tráfico portuario y en el comercio de importación y exportación, sino también la llegada de nuevas empresas y un influjo de trabajadores clave que se establecieron en Las Palmas con sus familias.
Se hicieron varios intentos para fundar un club social para los residentes británicos, pero ninguno prosperó hasta que, en octubre de 1908, un grupo de 36 residentes encabezados por Mr. Peter Swanston se reunieron y decidieron proporcionar los fondos necesarios para su fundación. Siguieron otras cuatro para redactar los estatutos y estudiar asuntos importantes como era, en primer lugar, buscar una ubicación donde instalar la sede social, y a finales de diciembre quedó definitivamente constituida su primera Directiva que, como no podía ser menos, estuvo presidida por el referido Mr. Swanston, importador, nos recuerda alguien, de aquel jabón muy conocido en su época en las islas como “jabón suasto”, deformación fonética por el canario de su británico apellido.
La primera sede social del Club Inglés de Las Palmas quedó ubicada en una casa de dos plantas de la calle Ripoche, en las inmediaciones del Parque de Santa Catalina, que se alquiló a su propietario en aquella época el Sr. Eduardo Azofra, edificio donde años más tarde estaría ubicado el popular hotel “El Rayo”.
Solo unos años más tarde se llegó a la conclusión de que la ubicación no era adecuada y se propuso una propiedad junto al Hotel Metropole, conocida como la casa Brown.
Este edificio había sido promovido por un acaudalado escocés propietario de una destilería de güisqui apellidado Mr. Robert Brown que lo mandó construir para residir con un hijo Thomas Mitchell Brown enfermo de tuberculosis y al que los médicos de su país le habían aconsejado vivir en Gran Canaria por la benignidad de su clima propio para su curación o mejoría. Cuando el señor Brown terminó la construcción de su palacete falleció su hijo, por lo que perdió todo interés en la propiedad y lo vendió a la compañía Elder que en 1912 lo alquilaría al British Club para su sede social. En 1933 la compañía enajenó el edificio a sus arrendadores que desde entonces ha permanecido como sede social de la Entidad, situado junto al antiguo hotel Metropole hoy convertido en Oficinas Municipales. Inicialmente el amplio edificio era de una sola planta pero muchos años después se convirtió en el de dos plantas actual

Desde entonces y hasta hoy el Club Inglés se ha convertido en la ciudad en un punto de referencia de la sociedad grancanaria, que ha cobijado no solo a la numerosa colonia de aquel país durante los primeros y últimos ciento trece años sino que ha acogido a canarios que gozaron de la generosidad de ser admitidos como socios. El Club se constituyó con 57 socios que pagaron 15 pesetas de las de entonces de entrada y 50 anuales. En 1910 su número ascendía a 71; un año después a 112, además de 33 señoras; en 1941, tenía 133 y en 1977 registró el mayor número de socios, con 500.
No obstante para quienes deseen conocer a fondo la historia de este enclave recomendamos la lectura del libro “Aproximación a la historia del British Club de Las Palmas” escrito en 1988 por nuestro ✠ hermano Nicolas Díaz-Saavedra de Morales – que el Señor tenga en su gloria – que fue presidente del Club y que tenemos disponible en nuestro scriptorium
Así el Club Británico ha sido un punto de encuentro para la comunidad británica y amigos de las Islas Canarias. Su trayectoria se ha caracterizado por promover la cultura, la amistad y el intercambio social entre sus miembros. A lo largo de los años, el club ha organizado eventos, conferencias y actividades que fomentan el entendimiento y la colaboración.
Dentro de este contexto, el Club Británico de Las Palmas de Gran Canaria no solo actúa como un espacio social, sino que también se ha convertido en un lugar de reunión para la Orden Templaria de Damas y Caballeros. Este reconocimiento como sitio templario resalta la importancia del club, en la preservación y promoción de los valores templarios, así como su papel en la comunidad local.
